Lamoga

Perdí.

Por mi abstinencia de abstenerme a todo perdí el gusto de lo mundano, de lo divino y de lo cotidiano del sabor al deseo que brotaba de mis labios y del olor que embadurnaba tu piel, pero sobre todo perdí el anhelo del verte llegar.

 

Me acostumbre al laberinto que encaminó a mi incredulidad. Dudó en la luz del sol, del abismo del desespero que conlleva a un suicida a besar la muerte, en las rimas que riman pero sobre todo dudo del peso de tus palabras al invocar mi nombre o al proclamar mi piel.

 

Perdí el gusto a sentir el sabor de las gotas sabor a lluvia, o del perseguir el  aroma que dejaba una fotografía mental, perdí el gusto de saber qué hay mas allá de (a) Marte.

-Lamoga