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Luis Rayo

Nada soy


No sé, pero el atardecer doliente,

me hace agonizante de una tristeza

que los huesos retorcidos en mi mente,

se estrujan en una pálida luz de muerte.

 

Luz que se desvanece en el infinito,

muerte que amenaza hasta la tristeza.

Luz que se desmaya en la oscuridad,

muerte que se regocija en la nada.

 

¿Y después del atardecer, que sigue?

¿Y después de la tristeza, hacia dónde?

¿Ausencia de luz?

¿Silencio de muerte?

 

Y aunque parezca que soy la nada,

nada soy cuando el atardecer se halla,

bajo el velo misterioso del vacio,

vacio del conocimiento y de la vida.

 

Y aunque parezca que soy la nada,

nada soy cuando la tristeza alcanza

los límites de la rendición.

Degradación, mí triste compañera.

 

Y aunque parezca que soy la nada,

nada soy cuando vivo en mis creencias.

Ideas que pululan en el ambiente,

ambiente que acaricia la muerte.