7 de Noviembre del 2020.
Sola en mi habitación denuevo se me escapa el alma.
En las últimas horas he escuchado a mis pensamientos, a mis recuerdos; cosas, a las que le he prestado atención.
Dicen que el destino ya está escrito y hay quienes van por ahí diciendo que pasará en el de cada uno...
Y algunas veces, como quisiera que lo que dicen fuera cierto, y otras, preferiría que no.
Lo cierto, son los hechos.
Y un hecho es, que es mentira el cuento que me he querido seguir creyendo y lo son también los sueños en los que nos veo juntos,
mientras divago o cuando duermo.
No. La realidad es dura,
pero debo aceptarla de una vez por todas.
Tú no me quieres y mucho menos, me amas.
Las palabras se las llevo el viento y yo me fui con ellas.
Me desvanecí lentamente en ti y en sostener la conexión me aferré.
Deje de existir para aquel que me escribiera un día que jamás me podría olvidar. Hoy, eres alguien que no reconozco.
Y cómo le hago para que no me duela. Cómo hacer para no sentir ésto que siento en el pecho y que es más hondo y desolado que un hueco oscuro; que es un vacío lleno de anhelos, de besos, de llamas ardiendo y quemádome las entrañas.
Cómo.
\"Dios... Dame luz\".
Quisiera desaparecer.
Quisiera.
\"¿Por qué?\". Me pregunto.
Ojalá pudiera entender.
A veces, en mis locos desvaríos, me gustaría despertar
(pues pienso que es un mal sueño ésto) y recibir una señal suya,
de que, al menos, me lee desde el anonimato.
Pero...
Siento en mi alma,
que lo peor es que, de algún modo, tengo una certeza de que sí me lee
y aún así, no le ha importado.
Y eso, eso me está matando por dentro.
Dios, que perdida me siento éste limbo.
Diana Janeth Reyes Diáz.
(Diana Reydz) 07/11/20
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