No, la verdad no pensaba escribir sobre ésto. Pero, lo necesito.
Necesito sacarlo de adentro,
arrancarlo.
Todo inició con... Él.
Él, un día me escribió. Aunque ya nos leíamos hacia tiempo en esa red social donde solía ir a pajarear.
Él no sabía que mi vida real era un caos cuando él hizo su aparición en escena.
Y todo comenzó como un juego. Un \"Ay, pues a ver qué pasa\".
Y sin darme cuenta, mi corazón se dio tremendo reinicio;
una chispa que después se hizo fuego, una resurrección se esparció por todo lo frío, descongelando los días de desolación; lo casi muerto.
Él, no supo, ni se imaginó lo bien que me hizo su llegada inesperada.
Por primera vez, mi piel reaccionaba y no entendía cómo eso podía ser posible dada la distancia. Mas, no quise cuestionarlo y sólo sonreía a la pantalla porque era de emoción, de ganas, de pasión, de... ¿Amor?
Él, con su sola existencia, me hacia sentir afortunada, bendecida y capaz de morir de una sobredosis embistiéndome a cada momento el pecho.
Y, qué feliz fui en esos pocos momentos que conversábamos de tanto. Y no, no era su voz, no eran sus letras de poeta, esas que yo leía en mi mente con su voz y que me hacían imaginar que eran para mí.
Era él y su erótica poesía.
A pesar de ser un hombre bastante misterioso, eso no cambiaba nada en absoluto.
Ahh, yo era como una polilla feliz alrededor de la luz de un foco. Él era mi foco.
Dios...
Lo quise, me permití ese placer y me entregué sin miedo a ser vista, y fui cursi, y frágil y atrevida, y fui suya, de la manera en que podía dada las circunstancias. Abrí mi mente, mi sexualidad inexplorada y no pensé en que fuera algo indecente. Sólo pensé que era amor. Demostraciones de amor.
Y entonces, empezaron a darse raras ausencias.
A resonarme todas esas negativas ante mi curiosidad por saber más de él; de ese hombre que ya se había metido en mi alma
y de pronto, se ensombreció la ilusión
y surgió la urgente realidad de querer algo más,
y lo poco que había, se derrumbó.
Y decidí, después de pensar mucho, decidí elegirme, tomé la decisión más difícil, aún sabiendo que al hacerlo sería como mutilar mis sentimientos.
Pero tampoco quise mentirme,
siempre he odiado la mentira y no podía seguir contándome cuentos, ni a él.
Hoy, ésta noche, comprendo que lo perdí sin siquiera tenerlo como tanto había pensado.
Su amor se fue esfumando y el mío, como barco se hundió en lo profundo de mi alma y un silencio interestelar.
...
Y ya no espero que venga, porque sé que no vendrá. Su corazón jamás fue mío, sólo fui un sueño, un deseo; una inspiración más para sus letras.
Él para mi fue el hombre que marcó un antes y un después.
Quizá piense que ya lo olvidé.
Mas... No es así.
Aunque, muy probablemente yo si haya pasado a ser sólo un vago recuerdo.
Pero lo que no imagina es que, sin que él se enterara sí llegué a conocer su rostro, sus ojos, sus labios, su barba tan peculiar y parte de lo que le apasiona, mismo que siempre se negó a mostrarme.
Lo descubrí y por eso extra que ahora sé, es que, aunque siento una honda tristeza, porque me duele darme cuenta que en sí no hubo nada, nada cercano a una historia de amor entre los dos, pues todo quedó opacado por la mentira.
Y aún así mi deseo es saberlo feliz. Pero muy lejos de mí.
Y bueno, creo que yo no se amar.
Tantas veces he querido saber hacerlo.
Y ahora, miro al cielo, en medio de ésta noche, donde sólo imagino que veo a la luna llena, porque ya no está
y dejo que se mojen mis ojos, y pido a Dios que me acompañe como otras veces, que no se oscurezca mi corazón, que me enseñe a amar, porque del modo en que he buscado hacerlo, no ha sido el mejor.
Le pido fuerza porque él sabe cómo me siento.
Le pido llorar lo suficiente, si es que con eso mi alma se sosiega.
Porque, quiero amar.
Quiero aprender.
Quiero renacer por dentro y no culparme por nada, sino comprender la inmensidad imperfecta de mi ser.
No, no pensaba escribir.
Y sin embargo, el alma me lo pedía,
me pedía ya no contener el aliento, me pedía gritar lo que hasta hace unos minutos no sabía de qué manera expresar en medio de mi soledad.
Diana Janeth Reyes Diaz.
(Diana Reydz) 04/11/20 12:45am
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