Romey

Libertad

Con divina expresión, astrológica, conspirando revoluciones, sacrificios de otros dioses y apariciones satánicas, educada o edulcorada, cartaginesa con colgante coyar de colmiyos, desgarradas prendas inútiles nada cubren sus pechos, su espalda, su pubis poblado de un veyo ensortijado del color de las yamas, la frente vertical inclinada bajo una diadema con la bandera que a su clan representa, roja sangre coagulada, encima verde vida, negro en el medio, estrecha línea sin final. Bien decisa, ambidiestra, segura en su montura, un mamut, repercute, aligera carga y acelera en la larga carretera, posesa por la absenta, sorda a la poesía.Se la considera loca por la valentía y perdida en la adolescencia, envidiosas, frías por deseos de venganza sembraron en su casa la cizaña tras su partida hacia la guerra de la que ciertamente, mentira, ya no volvería. Se fue sin siquiera calzar las sandalias, la prisa la espavilaba y ardía sobre toda idea, ni se giraba, encaminada a la sangría que la haría heroína y leyenda. Muerta ya, ida, qué importancia irracional le daría a que algún idealista la mantuviera viva en su memoria, eya sabía desde iniciada un día la división política que los parientes intentarían, laboriosamente, disuadirla. Lo siguiente: tira de las riendas y el bruto animal, bajo la extorsión del látigo, asesina firme a marfil. El desenlace se conoce, lo que nadie sabe es si se la ha suicidado la vida; la alternativa es mas macabra, que la fanática se haya vuelto pacífica. Según la segunda respuesta a esta pesquisa no encontraría nadie capaz de identificarla, pues nunca habla. Sin la rabia diosa sería de otra cosa; divergente su rumbo a la destrucción, haría el Amor?

Latexa, latexa, a noite tra-la brétema,

a curuxa na testa da bruxa que asexa 

coma a espada de Damocles, mai-la presa

que foxe pola senda cara donde ela a espera,

 

cando os camiños únense ós ríos

e os petirroxos volven ós seus niños;

cando as primeiras luminarias

abátense enriba da área branca...

 

O solpor dilata un sentimento morno

que baixou dalgún cume, achegouse 

ao pobo coma se fora Zaratrusta

chegando a cidade baixo ceo sen Lúa,

 

repartindo a ensinanza, verbalizando o logos

sustraído das laberínticas vísceras do superhome

cando ainda latexaba a brétema, e a curuxa 

asexaba dende a testa daquela devota bruxa...

 

Cun bico acabou a noite. O río soaba a fogo

cedo nun bosque que comenzaba a escurrirse

os vapores mercurianos, o manto negro, nun intre

perpetuado na imaxinación dun deus agnóstico:

 

Cernunos, vestixio dunha era inmanifesta,

fundador da orde das vestais fiandeiras,

mestre versado en feitizos que o Cristo eloxiara

mentres a pé ía lonxe das loxias tecnocráticas,

 

dispoñía os trebellos traballando no escenario 

coas bambalinas corridas para dar paso ao sibilante vento.

Nese momento a bruxa mordía canos de cánabo,

agardando inqueda a volta da curuxa. Endexamais volveu

 

 

 

El amor proyecta figuras en un fondo oscuro,

luces que danzan abrazadas a un espíritu libertino.

Escucho ese oleaje imaginario conmovido como uno

que permanece herméticamente abierto al discretísimo 

camino ondulante, de fin presumiblemente inalcanzable;

secreto que profundizar durante mis ingrávidas vigilias,

cuando el magnetismo de la noche me atrae

hacia sus labios, deseándolos, anhelando besarlos...

Pero... cuánta distancia! La mar amarga y abrasiva...,

y esta fría inmensidad infinita, este extático letargo

que me suscita el sentirla como ausencia, como paraíso 

tan lejano como esquivo es su cuerpo, el cuerpo amado,

escurriéndoseme en ardientes gotas más abajo del ombligo...

Y entretanto juego lascivo demorado en recuerdos 

que fueron olvido; excitante paroxismo de mi sufrimiento,

absorbente espiral en mitad de mí mismo.

Intemperie adonde derivo entonces: al borde del delirio...




Luces oscuras inundaron la blanca tierra

como fuerzas que recuerdan arcanas leyendas

Cayeron presuntas preguntas y respuestas

en inconexas cadenas o partituras trémulas

mientras prisas trepidantes mandaban afuera

las risas hermitañas mediante agudas señas

indicando la cabeza del niño que sueña

con la belleza maestra tras la materia muerta

Tenuemente vislumbra a la mente retroceder

através de un agujero en la pared

Lluvia de fuego entre versos de nieve

y miel empapando el tan lento vaivén

del péndulo del medium que lo sostiene

sobre el vértice ignoto de la mente

que los ojos tal vez jamás podrán ver

La ceguera es severa para los autómatas

arrogantes y pendencieros de mala boca

Abocado a la negación del pronóstico normal

concedo tiempo por sobrada soledad

cuando monto yo solo mi castillo aéreo

y atino al centro del miedo así ardiendo

Concordé los desenlaces más bonitos

y el atroz desgaste que sufríamos

hundí en cieno empozado hasta ahogarlo

Entonces vi el destino correr al lado contrario

con tanto escándalo chocando metales

antes de acabar como charco evaporándose

y cubriendo el cielo de un velo opaco

que se quitó temprano, derramó el vaso

sobre los caminos alternativos, veloces,

donde oscuras luces caen de golpe

para revivir como un fenómeno espontáneo

en tu mirada fugaz de astro remoto,

montaña que yo ya pronto remonto,

desvelo de ensueño, o beso amoroso

que me mantiene despierto el corazón