Sylvia Fabiola

Ofrenda para el día de los muertos en México

El día que tú vengas a buscarme,

hermana, te seguiré los pasos

como cada flor que se marchita

o cual pájaro volando hacia la altura

sin regresar al nido

escondido en el árbol dormido.

 

El día que vengas a buscarme,

no me angustiará

que mi arpa resuene por última vez

e intentaré aceptar el adiós

hacia los rostros de mis amigos.

 

El viento

aullará más fuerte y más frío.

Mi corazón en agonía se confortará

con las mariposas que revoloteen

en mis recuerdos y suspiros.

 

Sin embargo, hermana,

muchas veces olvidamos tu presencia

y sobrepasamos los límites humanos.

Compitiendo por ser los mejores,

afanosos, enturbiamos el arco iris,

a los prados les quitamos la fragancia

y a los peces les envenenamos sus lagos.

Hermana, danos el coraje

de integrarnos felices en la natura,

hagamos las paces contigo.

 

A Dios le pido

que cuando a tus brazos

nos entreguemos, hermana,

podamos confiarnos a la soledad de tu compañía,

seguros de que el aliento de la Madre Natura

seguirá haciendo girar nuestro orbe

con sus poderes suculentos de la vida.