Karen Rod

PirĂ¡mide

Un revólver mi lengua desnuda
Erecta, cadenciosa, sigilosa
Las palabras disparan en los huecos cerebros
Donde rebota la infamia de los jueces
El aplauso de la multitud adormecida
Que sin saber que aplaude es cómplice
Aspirando el opio de palabras encadenadas
a la burocracia que paga la cuota del futuro
El asiento en la pirámide luce reluciente
Tan brillante como los ojos del poeta