teresa ternavasio

REDENCIÓN

Redención

 

Aunque  ausente el corazón

en el mundo premortal el espíritu presiente.

Volviendo del infinito

en las dosis del amor él ya tiene elegido,

el comienzo de su vida y pedazos repartidos.

Le sorprende, sin embargo, esa sombra que acompaña.

Sin que importen las razones  es la esencia reencarnada

Tiene que llegar al mundo porque  ése es el destino

y para bien o para mal, él acepta lo que venga

 

El tiempo   -ése pájaro en el cielo, camello en los desiertos,

potro bravo  en las llanuras-  es quien se monta la carga  

y decide los caminos.

Luego determinará  lo que realmente conviene.

Allí está la sombra negra y es precisamente el tiempo

quien acuerda  definirla,

porque estrujará las vísceras hasta hacerlas sangrar

y nadie comprenderá los motivos de la acción.

Simplemente es el dolor que apareja el destino,

Imprevisible derrota que llega porque está escrito.

 

No hay cabida para bajos instintos,

Hay que hacer oídos sordos a los sones del rencor

El cuerpo apresta  el alma y lleva como pendón

la insignia de la muerte que ofrece  redención.