Carlos Hector Alvarez

Optimismo

 

Cuando en medio de la algarabía

te encuentras con tus cuentas exhaustas,

el hambre acuciando tus entrañas,

rotas las cuerdas de tu lira,

te darás cuenta de que la vida no te lleva,

te arrastra hacia abismos insondables

de la depresión y el miedo.

Cuando el amor para vos

es un sentimiento desconocido

y el día se hace noche

vencido por la oscuridad maquiavélica

de un destino incomprensible,

y a eso le agregas una pandemia

implacable que no discrimina,

tus fuerzas aflojan y crees que esto es el fin

sabrás por lo tanto que ha llegado la hora

de sentarse y observar el futuro con sensatez,

cautela, sabiduría y madurez.

Hay que recordar que los habitantes

del mundo han superado

plagas, guerras, diluvios, huracanes,

terremotos y tsunamis

y tú con la ayuda de Dios,

también puedes hacerlo.

Entonces verás al final del túnel tenebroso

que te envuelve, un punto iluminado,

es la esperanza, te aferrarás a ella

y con esfuerzo has de pararte y te dirás

“hay que seguir caminando”

¿Hacia dónde? ¡Hacia adelante!