Joel Torres

BAGATELA

El triángulo que camina

en mi arquitectura mental,

coqueteando mis balsámicos

hombres lelos,

es un compás de piel

que perfora el pensamiento.

El circuito desplegado

a través del gélido desierto,

ha gozado el aguacero

de mis siervos inciertos,

esos que guardan el rayo

en botellas de azufre y viento.

Se fractura la hipotenusa

en el roce de los cuerpos,

y el metal de la memoria

va oxidando los silencios;

por ver los alabeos

de las trochas y senderos,

que se doblan como juncos

bajo el peso del invierno.

Rechinan sus adentros

en una danza de engranajes,

donde el alma es solo un mapa

sin destino ni equipaje;

una bagatela de oro

en un mundo de paisajes

que se funden en el ojo

de los últimos linajes.

 

© El Yarawix