VIDA CUMPLIDA.
De su párpado cansado
pendía su última mirada
aunque la vida agotada
se resistía a ser pasado.
Somos como débil hojita
luchando contra el viento,
como pétalos sin aliento
pende de la rosa marchita.
La senda jóven de la vida,
encontraron nuestras manos,
en ellas fuimos hermanos,
para dejar el alma vestida.
Todo aquello fué tu hacer,
también todo está cumplido,
vé sin reclamo, ni quejido,
por tu último atardecer.
Ya suenan los violines,
desde el cielo en sinfonías
y tu nombre en melodías,
cantan excelsos clarines.
El arcoiris será tu camino,
hasta la mansión celestial
y en puertas de cristal,
tu nombre en oro y platino.
Mariano Retamal Jara
Poeta al atardecer.