Guerrera de fuego

QUISIERA

 

 

 

QUISIERA 

 

Anhelaría esta tarde suave de septiembre

caminar en la playa y arenas del mar,

que los rayos del cielo y unas cuantas gaviotas,

con sus dulces sonrisas me vieran pasar.

 

Quisiera esta tarde de arena y de canto,

con  paso lento caminar en los ríos,

ver cómo suenan las olas que tropiezan

con ímpetu ligero, energía y gran brío.

 

Perder la mirada entre las grandes nubes

que anuncian la llovizna y el silencio;

ver pasar mariposas de todos los colores

y demás aves que salen a su encuentro.

 

Quisiera que el viento despeinara el cabello,

con suavidad y fuerza como en un gran ciclón;

y que las golondrinas abandonaran su luto

y más bien volaran con brillo y emoción.

 

Observar en el cielo  colores de arcoíris

y correr como niña detrás de su cometa,

sentir palpitante el corazón henchido,

de aromas y de amor de luna coqueta.

 

Que todo lo que ha sido renueve por completo,

esta tierra reseca de amor y de perdón,

el orbe encienda su fuego de ternura

y arrope con sus manos la obra del Señor.