Carlos F Gil

el teléfono  de los suicidas embusteros

(i)

Descansa el teléfono 

de los suicidas embusteros

sobre tus muslos.

Tan fácil como alargar los dedos

y descolgarlo.

Intuir tu respiración entrecortada

al marcar los dígitos.

Desabrocharte la falda,

acoger el melocotón de tu vientre,

leve susurro inconsciente

que me desgarra.

Adicto a tu afónico jadeo.

Animal incombustible, inconfundible.

Ignición espontánea.