Michurin Vélez

HUELLAS PERDIDAS

Ayer murió un niño en el mar Mediterráneo

en las playas de Italia

en el desierto del Néguev

          -el abandono del alba quebrantó sus sueños

            y la esencia de su límpida ternura-

 

en los muelles acecha la niebla umbría

para dar la bienvenida a la última barcaza

que trae sus huesos tibios

después de un viaje a la deriva

          -los sueños se disiparon entre pompas de espuma-

 

Hoy ha muerto un niño

en el altiplano andino

en los campos de Somalia

en la frontera de México

          -sus pasos permanecen desparramados

           sobre la hierba trémula y sombría-

 

Mañana morirá un niño

en las calles de Puerto Príncipe

          el clamor de los desheredados

          navega hacia los puertos del gran océano

          buscando la orilla de ciudades ajenas

 

la miseria secuestra a los niños

que angustiados caminan sin dejar huellas

solo caminan

          sin mirar atrás

                    sin mirar el horizonte

se caen y luego se levantan

disimulando el dolor de las rodillas

y los sueños abatidos

 

no sienten

transitan y siguen

hasta convertirse en un hombre muerto

          [el polvo de las calles y la espuma de los mares

          es lo único que nos narra la verdad decapitada y desnuda]