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Julio Noel

Dulces gorgjeos oigo en la madrugada

Dulces gorjeos oigo en la madrugada

de un sonrosado amanecer de abril,

sus acordes hieren mi corazón

cual bífido filo de un bisturí.

En el alegre despertar del día

rojos acordes hienden el aura,

¡ah aceradas flechas del amor

que como dardos os claváis en mi alma!

Los colorados murmullos del viento

en sus alas me traen una tonada,

son las últimas palabras de amor

que huyeron de los labios de mi amada.

Amenos sones oigo en la mañana

que reavivan el fuego que sentí,

sus llamas ya sólo son el rescoldo

de aquel arrebato que yo sufrí.

 

Aromas de nostalgia