Amalia Beatriz Arzac

Empoderamiento

 

Empoderamiento

 

Y ahí van,

desfilando en morbosa danza

de descontrol sudado; fantasmas exultantes,

desafiando toda moral que se precie.

 

Desde los confines de una mente quebrada,

escapando del olvido que mitiga,

reflejos maléficos de recuerdos viejos

que ávidos de escandalizar en espanto.

 

Ensayando miradas oscuras y sonrisas burlonas,

en un ir y venir inquieto,

esgrimiendo un gélido y

amenazante aliento

que castiga mi nuca desprevenida.  

 

Caóticas pinceladas sangrientas

de misteriosos ecos de gemidos sórdidos

pintan a un cielo diáfano de feroces tintes escarlata.

Pretensiones de respuestas cobardes

que laceran la intención de un incipiente valor.  

 

Por el camino,

con paso cojo de miembros incompletos,

un halo de tempestad enturbia el ya brumoso cielo,

para infringir castigos flagelantes

a una piel frágil y nueva.  

El extravío del pasado sucumbe

ante la fortaleza de su rugir.

 

Silente

contemplo su afán por derrotar mi voluntad y

un soplo de aire felino arenga mi espíritu indeciso,

llenándolo de valentía insólita

que devuelve al reptario lúgubre y pestilente,

su arrastrada presencia.  

 

Y como lentejuelas desplegando el arcoíris,

narcóticos cascabeles de reversión de insanidad

me recorre y me empodera.

Increíblemente se desvanece la visión.

 

 

La inmerecida indignidad carece de dominio y

el sentido se enarbola.

Naturalmente comienzo a saborear

el magnífico placer de vivir el esplendor

de un cielo diáfano sin sangre ni dolor.    

 

A.B.A. 2016 ©

Amalia Beatriz Arzac

Buenos Aires Argentina