A. Cuenca

Esperando el calor que siempre me hizo falta

Esperando el calor que siempre me hizo falta

 

Si bien me he alejado y he dejado de mostrarte lo que siento,

mi alma aún sangra en silencio.

Aún siento muy profundo en mi corazón aquella fría despedida,

...y hoy esa falta de calor en las mañanas.

Fueron muchos los días que te veía irte desde la ventana;

con tu paso acelerado y sin remordimientos.

 

...y te ibas cada mañana,

5 días de cada infinita semana; tortura que nada la calmaba.

…Y desde aquella ventana empañada te observaba,

ni la escarchada y congelante mañana te frenaban,

capricho insensato de abandonar tu nido aun siendo innecesario.

 

Que alto fue el precio de tu orgullo!!!

…dabas de ti a otros lo que hacía faltaba en tu propia casa.

Muchas otras personas disfrutaban de tu tiempo,

 y mientras el tuyo se te iba conociendo gente extraña,

en casa yo permanecía esperando fuera a mi, a quien tu tiempo dedicaras.

 

Y allí quedaba esperando tu retorno,

tristemente sintiéndome más acompañado en tu ausencia,

porque cuando a casa retornabas,

tu alma sin miradas, aún me hacía notar tu preciada falta.

 

Hoy estoy sereno, lleno de un halo que me protege de tanta tristeza,

aunque entre suspiros y alguna que otra lágrima,

cada tanto elevo al cielo lo que muchos dirían que es una plegaria.

La paz reina en mi interior y se apodera de mis sentimientos,

aunque por dentro siento el deshielo que lentamente me desarma.

Cada día se desmiembran un sinfín de lágrimas ahogadas en silencio;

mi corazón late fuerte aunque deseando que la pesadilla se ausente.

 

Te pienso, en las calles cuando no siento el calor de tu mano en la mía...

entonces trato de entender lo que no puedo ...y digo al viento un \"hasta luego\".

 

Cada mañana desde aquella ventana…

aunque tu no lo hayas sentido ni entendido,

te esperaba con anhelo cada tarde luego de que te marcharas…

y aunque hoy estés ausente mientras en mi mente estés presente;

con cierta ilusión que se desmorona lentamente cada día,

espero sin remedio y con tristeza,

el calor que desde siempre me hizo falta…