Alma de Piedra

En otro sitio

 

 

Quizá haya a quién pueda ver a los ojos con la confianza de saber que reflejan un alma desnuda, sin dobleces, sin secretos o reservas, sin escondites o recovecos, de los que no sienta miedo; en los que no se vislumbre una traición inminente, un revés hiriente.

Un ser que siendo libre, hable sincero, sin el sigilo de quién tiene un fin segundo, una doble intención, un interés alterno, un demonio interno.

Una persona que mire entregando pureza de sentimientos, limpieza de pensamientos, sin acusar, sin inferir, sin adivinar o asumir lo que soy o no soy, de donde vengo, a donde voy.

Alguien que sea feliz, que disfrute su dicha y la comparta amable, sin ambicionar bienes o quereres ajenos, sin lastimar vidas o alterar ánimos serenos.

Aquel que teniendo el honor puro, sea capaz de respetar su palabra y creer ciegamente en la de otros, sin desconfiar o dudar, sin prometer ni jurar.

Sea que exista en mi mente o en cualesquiera parte, que sepa que aquí le guardo lo mismo, sin candados ni llaves, sin escoltas ni guardianes; que deseo su afecto, que le espero sin tiempo, cada minuto, rápido y lento.