cbastias

Testamento de un poeta

Testamento de un poeta

 

Tomo el lápiz

Tímido frente la hoja

Me intimidaba su blanco,

Que mis ojos desconocen

Pronto lo hago mi sábana

Y duermo un sueño profundo

Donde me visitan duendes de versos

Que caen de mi ojo

Como lágrima de la tinta…

Y este embozo un pañuelo con que secar

Su llanto.

 

Dormiré esperanzado, de un sol más radiante

O una lluvia más tempestuosa,

Prenderé la chimenea y jugare a quemar ilusiones

Hacer un castillo que perdure siglos en el índigo de esta llama

Comeré de sus cenizas que saben a olvido

Y luego volveré a dormirme soñando que escribo.

 

Plasmare el rostro de Morfeo

En la oscuridad que es tu compañera

Por que tu melosa azúcar blanca

Sabe mejor como postre de versos

Que cuando se aúlla a la luna,

Cristalizare la ventana extrañando

La gota rodando por sus cerros de complacencia

Y desnudare al otoño para contar las hojas

 Mientras llega el invierno,

Empapare a la vida en palabras

Describiendo el horizonte del sol

 Cuando se mece a besar la luna,

Recibiré los colores fatuos de una primavera

Y de ellos el canto de un pájaro que trine en mi nido,

Escalare por las nubes para dormirme en un escalón

Y dejar que mis poemas los declamen las estrellas.

 

Fúnebre será la última

 Cosecha que cante la tormenta.

Será el día de la oda a la muerte

Los versos luctuosos

Y la hoja negra

Nacerán juntos

Al crespón del viento.

¡Que se me queme junto a mis versos,

Palabras carbón, tildes leños

Puntos y comas todos morirán conmigo!

Que si voy al infierno con ellos hago el paraíso

¡Que mi cuerpo yazca con quienes me quieran,

Pero que mi alma pertenezca a quienes escribo…!

 

 

 Derechos reservados  por Carlos Bastías.