¿Se puede dejar de soñar,
sin haber soñado?
¿Se puede dejar de amar,
sin haber amado?
¿Se puede uno esclavizar
a no sentir, por miedo a sufrir?
¿Se puede llamar vida,
al tener latidos y no querer vivir?
¿Saben?
Ésto me detuve a cuestionar.
Y sí, sí se puede.
Ojalá aprendiéramos a preguntarnos más y a responder menos \"al ahí se va\".
Ojalá aprendiéramos a escucharnos, a escuchar a los demás, y así, sabríamos qué preguntar.
Ojalá nos atreviéramos a más,
con todo y el miedo \"al que dirán\"; a desafiarnos.
Ojalá aprendiéramos a no culparnos, a culpar a otros, y así, sabríamos cómo perdonar.
Porque de nada nos vale soñar,
si no salimos a trabajar por ese sueño. De nada nos vale pretender amar,
si no nos amamos primero
o nos dejamos amar por los demás.
De nada nos sirve querer aniquilar los sentimientos,
si es chaleco antibalas el fuego del deseo ardiéndonos dentro.
De nada nos sirve agradecer por la vida, si la tenemos y vivimos como si estuvieramos muertos.
Pues, entre el poder y lo que nos es útil, a nuestro poder lo volvemos inútil;
ermitaño; porque pudiendo hacer,
decidimos que no, que \"así, estamos bien\".
Pero la pregunta correcta es:
¿En verdad, estamos bien?
Diana Janeth Reyes Diaz.
(Diana Reydz) 07/20
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