Lydia Gil

La Dama y el Vagabundo

 

Un día me encontré,
A uno de mis mejores amigos;
Empecé a silbarle.

Nadie entendía que hacía con él:

\"Quítate de encima\"

\"Puede lastimarte\"

Yo sabía que no.

Él no puede hacerle daño a nadie.

Era de esos amigos tan especiales...


Que a ojos de quien no siente;

Pasa desapercibido,

Ni siquiera tiene nombre,

Es de esos amigos que;

Creció y se hizo grande.

Ahora ya nadie lo quiere,

por él nadie siente pena,

por mucho que lo vean tiritando en la calle.

nadie se acuerda de lo mucho que él daba,

sin recibir ni importarle.

 

Y ahí estaba,

con sus ojitos negros, mirándome.

Lo habían abandonado a su suerte,

A pasar frío, y a pasar hambre.

 

Como siempre me seguía,

Buscando del cariño alimentarse...

Me lo llevé a vivir conmigo y

Que sólo viera el pasaje,

Como un sitio bonito,

Por el que pasear sin lastimarse.

 

Ya que a mí siempre

me ha dicho mi madre,

Que a un amigo no se le abandona,

Y sea la hora que sea,

No se le deja en la calle:

Aquí lo tengo yo conmigo,

sentaíto, aquí a mi vera,

dándome más cobijo del que yo a él pudiera.

 

Y te prometo amigo mío,
que mientras viva y me queden fuerzas...
Siempre tendrás nombre y jamás malvivirás fuera.

 

☽✩

Lydia Gil