Ingrid Zetterberg B.

UN AMOR ESPIRITUAL

UN AMOR ESPIRITUAL

 

Amor mío:

 

Esta carta te la envío en fino papel de seda, y la voy a atar a la patita de una paloma mensajera. 

Quiero que llegue con seguridad hasta tus manos, allá en la otra orilla donde tú me aguardas.

No hay día que no te abrace con mi espíritu, sin embargo no hay día que no te extrañe. Eres

cual un rocío en mis pétalos tristes, porque soy cual rosa bañada por el aliento de tu alma.

Eres mi razón de existir. Por ti tengo sueños, por ti voy macerando en mi corazón dulces planes

de reencuentro.

En las noches el roce de nuestras almas es mi tentador alimento. Me llenas toda y a pesar de la

distancia no puedo negar que te tengo.

Dulcísimo mío, apuro ya el elixir de esta vida, de estos breves años que me restan para ir 

a tu encuentro.

 

Tú no puedes volver hacia mí, pero yo si puedo volar hacia ti. ¿Quién podría entender un amor 

que trasciende hacia la eternidad? Nadie. Solamente los espirituales podrían asimilar este amor

tan grande. Espérame, que el tiempo se irá como las hojas que se llevan las aguas sagradas

del otoño.  Y más temprano que tarde nos veremos juntos retozando como niños en prados

de sabiduría y libertad.

 

Tu amor espiritual:

 

INGRID ZETTERBERG

 

De mi poemario:

\"Joyas de mi alma\"

 

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