ARGON

CARACOLA.

Le echo una trampa a la piedra de larga cola,
sola como un suspiro y un ay, de otrora ,
por siempre adiós gritaban voces en la caracola,
y las anémonas el valle y el sahara en una danza muda.

De amapola en amapola,
tumbé la guillotina la cabeza y la soga,
olera tu cuerpo si lo alcanzo, olera
barro en vano me invisto de amapola.

En un cuarto bendito en una ola,
la vela de tus pechos se hincha con la voraz boca,
a lo lejos tú, más sola,
una tacita de oro y de café y una pistola.

Y  te leo en una caracola,
ya apoyaste la mejilla en una caracola,
 que derrumbó todos los siglos de tradición de amar a solas,
la indignación moral es la envidia con una indomita ola.

ARGON