Eduh Siqueiros

Tu alma vuela

Orígenes de arboledas desde un universo que arcanamente
sus cerrojos de céfiros explosionan con astucia
y que me hacen añicos el alma, con senderos que se bañan de cieno rapazmente, yo... con sobrenaturalidad
transito continentes viviendo el ostracismo,
mi centro levita hacia las claridades deleznablemente,
con avidez por morar siempre en las alturas
se remontan mis plectros hacia los altozanos;
nubarrones de fantasmas cercan al orbe de los astros
y hacia el extremo de los planetas sobre flores
obnubilándose las aves se alejan de la fiebre del oeste,
migran con aturdimiento en pos de la novedad de colores,
y por el otro extremo la estridencia de anuncios que auguran el derrame de gotas
de bendición y que se perciben detrás de los cristales,
mi alma baila exóticamente y las roturas de sombras
huyen… luego dicha tengo en la humedad de barriadas,
me sumo en la algarabía de la ventura,
y empapándome en los charcos tengo el afán
de unificarme con la creación, diría,
que hoy el universo y el creador en mi alma están…


Se traquetea tu integridad con las manos,
por la elocuencia en la charla de fanales
que lúcidamente; en un semblante con serenidad,
en la soberanía de los sentimientos y de donosura en primavera...
el dulzor de miel cubre océanos en expansión;
los orbes se tildan de cintilaciones con astros
y frases en emancipación de actos que risiblemente
saturan a tu ser de fruición en la plenitud de tu vuelo;
en el destierro tu alma taciturnamente se revela
negando toda posibilidad a tus percepciones,
se truecan inverosímilemente tus denuedos,
lo concebido se distorsiona y con desconfianza
fluyes en vertientes siguiendo con prudencia
el cauce y luego con el céfiro tu alma vuela,
cantas y te regocijas aún con las adversidades,
ya no estás más en acoso por las vacilaciones,
y se reconstruyen las miradas y las sonrisas,
los jardines florecen con sus finas emisiones,
la singularidad de una voz hace eco y pronto activas
tu memoria -donde se condensan los diluvios-,
momento de certezas y de sentidos únicos,
en una sutil eternidad co-creada,
es el amor en todas sus posibles dimensiones,
-en un acto inefable-, es la ventura en aglutinación.


Florestas de esperanzas proliferan
en el páramo de mis pensamientos,
aplacándose por el torbellino de aprobaciones,
los impulsos de eternidad en mí imperan,
mi ser, -misticismo en trilogía de: alma, mente
y corazón-, se alimenta de trocitos
que se desprenden de otras almas… el brillo
del sosiego se vislumbra junto a las alhajas
sobre los montes sin término y de finura;
atosigo al alma de compatibilidad con mi alma
y sus reconvenciones son mi plusvalía;
sin merecer, me circunscribo de colores,
gama de tintes con que se pintan mundos;
amo el onirismo de los afanes que me compelen
a mantener la pira de mi centro con su incendio,
y en mi avidez de lo eterno, a veces hay dolores
por las frustraciones que proyecta la acometida
-con la que así intentan vencer la guerra-;
he perdido ya en la conflagración mil veces,
mas en mi senda aprendí a soslayar las vallas,
y con sigilo me encamino en esta tierra,
siempre acompañado de la fidelidad
de quien conmigo avanza hacia lo imperecedero,
forjando una hegemonía en la unión
de dos almas en su predestinación, en dirección
a la consumación de una indivisibilidad.