andrea barbaranelli

Campo de\\\\\\\' Fiori, Roma, 17 de febrero de 1600

 

 

                                                                                                Introibo labyrinthum sine filo

                                                                                                                               Giordano Bruno

 

 

Voy a entrar en el laberinto,

pero sin el hilo de Ariadna.

Si hubiera una Ariadna

aquí, para ofrecérmelo,

declinaría el favor

con la mejor de mis sonrisas, y no digan

que no sería capaz de sonreir: ustedes no saben

qué espíritu alegre era el mío antes de que

congelaran mi expresión

en el rictus del hombre torturado.

Voy a entrar en el laberinto, contando

solo con mis fuerzas, para nada

seguro de que pueda volver

desde aquel reino infernal

de senderos cruzados,

con la hoguera en la plaza central

en la que todos lo senderos convergen.

Voy a entrar en el laberinto

donde todos los senderos, entrecruzándose,

llevan al centro, a la pira

en la que se quema a los herejes

a los libres pensadores

a los que investigan

a los inconformes.

No es posible suponer un destino diferente

para quien es como yo soy

en esta época

y en esta parte del mundo

en que he nacido.

Pero me agrada imaginar

que hubiera sido suficiente

apenas una leve falla

en la sucesión temporal,

hubiera sido suficiente

que pasaran apenas

unas décadas más

antes de que yo naciera,

y habría encontrado la plaza central

transformada en una glorieta con pérgolas

y el proprio laberinto convertido

en un lugar de recreo

para damas y caballeros enamorados.

Apenas ciento, cientocincuenta años después,

me habrían acogido

como a un espíritu sublime

deslumbrado por la visión

de la infinidad de los mundos,

conquistador de lo infinito

del espacio y del tiempo.

Aquellos hombres cerrados en la cáscara

de su mundo limitado,

regido por un dios falto de fantasía

como un obtuso contable,

ya no hubieran tenido el poder

de esperarme en la plaza central

para encender la fogata y quemarme.