UROGYN

PARTIDA

He amado tanto, con pasión exhausta

que el corazón necio no permite otro amor aciago,

mi cuerpo débil, por soñar no se detiene

y mi mente quebrantada ya no quiere ni aun amar.

 

Esa mujer, que llenó de alegría mis noches, febriles de nostalgia

ya no escucha más el latir de mi corazón ardiente,

ni el murmullo delirante de mis labios al decir su nombre

y su cuerpo ya más nada siente cuando mi mano rozarla quiere.

 

Hoy triste espero de la muerte su dulce compañía

que me llevará como fiel cordero a la final entrega

mientras ella, ignorante de mis ya cansados sentimientos

se retira sutil y complacida de mi amor eterno.