Maira Daniela

La dulce estafa.

Tan cierto es que la esperanza

se abraza a la promesa:

confía, la siente, la sueña...

Se crea universos.

Embriagante espacio sin tiempo

donde ilusiones reposan

en emociones solitarias.

 

La promesa abrasa, astuta;

sabe que no es ella la que carga

investidura de verdad.

Pero es tanta su hermosura

y su efectiva influencia,

que se sirve del beneficio,

del privilegio de aquel anhelo

a quien robó el abrazo.

Y así nace esa danza:

una dulce estafa,

la sentencia de fragantes decepciones.