juanestrada

Nunca más

Ya fuimos besos

y risas

y la ternura

en un helado de vainilla.

 

Ya congelamos

el instante feliz

en una fotografía

que se borra

entre las páginas de un libro.

 

Ya somos solo

recuerdo en 

las cosas abandonadas

al olvido: un abrigo,

(que evoca su nítida presencia),

las maltrechas gafas, un viejo radio;

la taza preferida para el café.

 

Ya somos solo

la voz; 

esa voz que nos busca

en el laberinto de la noche

anunciando la ausencia

y dejando en el cuerpo mortal

la visceral sensación del adiós:

un eco del alma de Poe

que repite:

!Nunca más, nunca más!