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J.R.Infante

¿Qué tendrá que duele tanto?

¿Qué tendrá que duele tanto

la distancia al horizonte?

¿Por qué mis dedos pretenden

ser raíces que buscan

la comunión con la Tierra?

Le tengo miedo al sauce

porque no derrama su verdor

en el manantial florido

donde bebo cada día,

y le tengo miedo

                          a las sombras

que me envuelven en la noche

lejos de la infalible daga

que no pude traer conmigo.

Ayer queda tan lejos

que mañana

se dibuja

con un halo de misterio

que incesante me llama.

Y tiemblo

y siento que las hormigas

se apoderan de

                       mis pies.

¿A qué temo?

Si soy tierra de la Tierra,

si ya la tengo hollada

de tanto pisar mis huellas,

y mi sangre está dispersa

entre quebrados olivos

donde entrelaza el mochuelo

sus acompasadas notas.

Me identifico al fin

al comprobar que allí sigue

la herida abierta

en el monte

—cicatriz de los tiempos—

cuando abro y cierro

mi ventana.