Hugo Emilio Ocanto

*** Tu nombre es... *** - Poema - - Autor: Antero - - Interpreta: Hugo Emilio Ocanto - - Grabado -

Al mar le puse tu nombre, amor

y a las olas, el color de tus ojos.

Que bella travesía con tu amor

mi amor; mi barca traspasando

fronteras y tú, delante,

siempre adelante, mi cielo,

con la quilla rumbo a poniente.

Y la brisa de tus pestañas,

llevan a mi barquilla mecida

con sus velas desplegadas

hacia sotavento, de donde

me llegan los suspiros

que me acercaban a tu vera.

Sin marea que la detuviera,

ni temporales, amor

ni calma chicha, solo tu brisa,

solo tu aliento mi amor.

 

Me alimento con la sal de tu piel

y para curar mis heridas, amor,

me basta el agua de tu cuerpo.

… Ay, tu cuerpo, mujer,

espuma transparente de sal,

en el soy, en tu divino universo,

alga mecida y coral de nácar,

un pez sin escamas

y burbujas que flotan

como ninfas que bailan

como bailan los trigales

mecidos por la brisa.

 

-Era y soy también, mi amor,

caballo de mar que galopa

suavemente por tus corrientes,

Y allí, amor, donde nace el sol,

ese aliado del horizonte,

donde el cielo se te rinde,

a salvo en tu inmenso vientre,

lejos de los temporales, amor,

anclé mi barca y arrié las velas.

Con tus olas navegué mar adentro

dejando atrás las sombras, amor,

lejos de solitarias arenas.

Y cuando más me alejaba de ellas,

de esas mis tierras desoladas,

más y más dentro de ti estaba.

 

Fue entonces, amor…

que, con el rumor de tus olas,

mis suspiros que te llamaban

y la salada música de cuentos

de caracola que me llegaban

recordaba que no estaba solo,

ni en silencio era silencio

y cuando el sol descansaba,

por las noches, mi amor

 

… fue, que…

 

con la cadencia de tu cuerpo,

tu hermoso cuerpo de agua,

el canto de tus fieles centinelas,

las sirenas que seducían mi barca

y con sus cantos me hechizaban,

poco a poco me desvelaban

tus bellos secretos, y con ellos,

me mantenían despierto,

en alerta por las noches

y por el día, amor,

me sumergía en ti, nadaba en ti,

y, ti encontraba, en tu azulada

y maravillosas onduladas mareas

cada vez que en ti amanecía,

la luz y los motivos para existir,

y así navegaba, amor, sin miedo

ni temor a lo desconocido…

 

pues, no podrá de ser que…

quien luego de una larga travesía

en la soledad de los caminos

polvorientos y sin horizonte,

atado por aciagos pensamientos,

no sienta en sus adentro

el regocijo de saberse salvado,

cuando siente que ha llegado

a ese lugar donde todo es mar,

y brisa que acaricia el alma,

cuando se despierta en un cielo

cuajado de estrellas, todas ellas

llenando de luz sus anhelos.

 

-Y como me llamo,

preguntó la mar

-Y cuál es mi color,

volvió a preguntar

 

-una red tupida que atrapa corazones

-el cuerpo ondulado de mis pasiones

-la sirena que me subyuga y hechiza

-la caracola que en silencio me canta

 

Como no te vas a llamar Amor,

mi amor,

 

-si me tienes atrapado en tu red  

-si eres la pasión que acrecienta mi sed

-si te viste de azul y me hechizas

-si tu cantar de sirena me hipnotiza.

 

Que nombre más que Amor,

chiquilla, te puedo llamar,

sí cuando digo,

encajes de espuma blanca y salada,

veo tu cara reflejada en mi barquilla,

y si miro al cielo, mi amor,

ya estrellado o en su azul intenso,

te apareces como la ninfa de mis sueños.

 

¡Ay, como se mece tu cuerpo!

… cuando vienes a mi encuentro

¡Ay, de mis anhelos en aumento!

cuando, antes de llegar, te presiento

 

… Y… cuando me das un beso!!

¡Ahí, Amor!, cuando me los das,

en ese instante, en ese momento,

se junta el mar con el cielo

y mi barquilla dormida,

se despierta, despliegas sus velas

y se hecha a navegar tan adentro

por el mar de tu cuerpo

que mis sueños se quedan pequeños.

 

Y en lo más profundo de tus ojos,

anclado en tus labios rojos

de nuevo soy, alga y coral,

Pez sin escamas

y la burbuja de amor

que recorre tu cuerpo.

 

Así que, ya sabes, Amor

cuando veas que suspiro

o, acaso, hablando solo,

no pienses que estoy loco,

será que estoy navegando

por los mares de tu cuerpo,

y al llegar, anclar mi barca

en tus ojos, atracar mi pasión

en tus besos y ahí, en ellos,

después de arriar las velas,

beber los vientos que tu beba

y llegar hasta donde tú quieras.

 

Así que…

anda, chiquilla mía,

deja que le cante al amor

que Amor…

es tu nombre.

Deja que al oído te cante

Que mientras, si quieres

Me bebo de tus labios rojos,

la sal de mis mares de ensueño.

 

Déjame, chiquilla…

navegar por tus ojos de fuego

y te diga bajito cuanto te quiero.

 

Mientras tanto…

sí lo deseas, me abrazas,

… con tu cuerpo agua.

Y si se te antoja,

me atrapas con las redes

de tus negras pestañas negras,

 

que así, enredado por tus encantos,

este Pez sin escama que te ama,

atrapado en las redes de tus besos,

inmerso en lo profundo de tus ojos,

con burbujas de amor apasionado

té canta con coros de caracolas…

 

… Te quiero…

con mi alma encandilada

 

… Te quiero…

embriagado por tus aguas

 

… Te quiero…

con mi cuerpo de coral y algas

.

… Te quiero…

y no me canso de cantarlo

 

...Te quiero, chiquilla.

Te quiero, Amor… siempre te quiero...