linda abdul baki

La ignorancia

 

La ignorancia


Leemos las escrituras sagradas y las aprendemos de memoria
Las recitamos todos los días como el movimiento de una noria
Pero si no las practicamos cual seria nuestra gran victoria
Como loros aprendices solo la dejamos en nuestra memoria
Tenemos que practicar las en el silencioso laboratorio del cuerpo
Analizarlas con la mente y el alma, cada materia con mucha calma
Buscar e indagar, buscar e indagar para conocer la ley del karma
Y saber que el pago no es de esta vida solamente y saldar la cuenta
Miles de vida donde el alma a pasado y lo que a sembrado lo ha cosechado
Porque si esta en las manos del hombre no dejaría una aguja a su hermano.



Y junto a esto le cuento una historia de los divinos maestros de la india

Había una vez un granjero analfabeto que había hecho devoción. Dios sintiéndose complacido con el, le dijo que solicitara lo que quisiera. A lo cual contesto el granjero: “Señor, no tengo muchas cosas que comer ni posiciones. Dame algo de eso” . así pues, Dios le entrego una campanilla diciéndole: “En el momento en que desees algo, basta que toques la campana, apareceré y cualquier cosa que pidas, yo te la daré. Pero de aquello que pidas, tu vecino recibirá el doble, el doble de lo que recibas tu”.



Cuando Dios le regalo la campanilla el granjero se puso muy contento; pero al oír que su vecino obtendrá el doble de el, sintió desagrado. De manera que se fue a casa y dijo a su esposa: “He recibido esta campanilla, pero con la condición de que cuando obtenga algo, nuestro vecino obtendrá el doble. Por esa razón no quiero tocar esta campana, ni deseo obtener ninguna cosa de Dios” . pasaron los días y el granjero siguió cada día mas pobre; pero no tocaba la campana porque no quería que su vecino prosperara o recibiera mas que el; y de esa manera ni tocaba la campana ni quería obtener absolutamente nada.



Repetidas veces su esposa le dijo: “ ¿Por qué has de molestarte respecto a los vecinos? Si ellos con la gracia de Dios, obtienen el doble que nosotros, pues que lo obtengan; ellos son seres humanos. Pero al menos obtenemos para nosotros lo que necesitamos”. Sin embargo, el granjero replicaba: “ ¿ Porque motivo van a recibir ellos algo? Fui yo quien hizo la devoción de Dios, quien complacio a Dios y por eso el me concedió ese don. ¿ por que razón voy a emplear mi don para dejar que ellos se aprovechen de eso? No quiero hacerlo” .



Dios lo sometió a muchas pruebas y el continuo mas y mas pobre; prefería no tocar la campana por temor a que sus vecinos obtuvieran mas que el. Llego el momento en que las cosas estaban tan mal que se vio obligado a abandonar el hogar en busca de trabajo, ya que en su casa no había nada para comer y el no quería sacar provecho de la campanilla. Así que abandono el hogar en busca de trabajo, dejando allí a su esposa. Después que se marcho, su esposa viendo que ya no había nada para comer pensó tocar la campanilla y pedirle cosas a Dios. Su actitud era diferente a la del esposo porque pensaba: “. Que hay de malo en que los vecinos obtengan algo, ellos también son humanos. También deberían obtener de lo que nosotros obtenemos.



Así que ella hizo sonar la campana y de inmediato apareció Dios y de todo aquello que pidió los vecinos obtuvieron el doble. Pasaron los días y la señora se lleno de prosperidad mientras que los vecinos se hacían dos veces mas prósperos. La gente comenzo a comentar sobre ellos: era muy curioso que cuando el marido estaba en el hogar no tenían nada de comer; pero cuando se marcho les llego de todo. No estaba escrito en el destino de aquel hombre el disfrutar de aquellas cosas. Su familia solo pudo obtenerlas cuando el se había marchado.



Al cabo del tiempo el hombre regreso al mismo sitio y se entero de que la familia estaba viviendo muy dichosa y cómodamente y que había obtenido todas esas cosas tan pronto como el se había marchado; todo por obra y gracia de Dios. A lo cual comento: ‘No, no es obra y gracia de Dios, es mi campana. Ella a hecho sonar mi campana y Dios a aparecido, y ella a recibido de el todas estas cosas”. Por eso se disgusto profundamente. Además, cuando observo que los vecinos tenían el doble que ellos, fue mayor su disgusto. Así que de inmediato hizo sonar la campana y dijo “ Dios, deseo un pozo de agua frente a mi casa” y obtuvo el pozo mientras los vecinos obtenían dos. Luego volvio a sonar la campana y dijo: “ Dios te pido que me dejes con un solo ojo, que me quites uno” . y cuando dijo eso se quedo con un solo ojo mientras los vecinos quedaban ciegos. Mas tarde, al salir los vecinos de su casa, cayeron a los pozos y murieron; entonces el hombre se sintió dichoso. Dice el maestro.

 


Por causa de su ignorancia
El hombre vive involucrado en el veneno
Si fuera sabio ya se hubiera salvado……



C
on mi aprecio y amor Linda
Todos los derechos reservados