Apenas han pasado 22 días en el calendario
y en mi corazón ha transcurrido
una eternidad.
El dolor no cesa.
A alguien llamé por tu nombre.
Cada mañana tengo miedo
de despertar, parece que hasta me cuesta respirar el oxígeno
porque me asfixia sstar sin estar;
que las manos duelan,
que los labios quemen,
que salir para olvidarte
u ocuparme en mis quehaceres no sea suficiente.
Estoy agotada, tan intoxicada
que he quedado ciega y sorda,
no veo la luz y no entiendo de razones. Y empiezo a tener que mi madre o alguien más se dé cuenta.
Jamás me había sentido así.
Jamás la tristeza me había invadido
tanto tiempo.
Jamás me imaginé sin ti.
Jamás pensé sentir lo que siento por ti
o por nadie. Jamás.
...
Soy como hoja al viento,
moviéndome de un lado a otro,
cumpliendo cosas...
pero que ya no tienen sentido.
Me desangro, se ha demacrado mi cuerpo del amor que no te hago,
de éste febrero en el que pensé
que cumpliríamos un mes juntos,
y hoy, sólo de la soledad me acompaño.
Cómo quisiera que estuvieras aquí
y darte ese beso que tanto soñaste,
y darnos lo que tanto soñamos
y terminar abrazados
y ahí mismo hacer un principio.
No se si ésto sea esperanza...
pero yo aún siento que me quieres,
que me extrañas y que detrás de esa pared de orgullo que hoy nos separa, estás ahí, con el corazón cansado,
aguardando y si es así
si no lo estoy imaginando
quiero que sepas que yo también
sigo ahí al otro lado.
Ansiando que vuelvas.
Mientras, pienso que Dios nos mira y espera que hagamos algo.
¿Qué tan fuerte debe ser el amor,
para movernos?
¿Qué tiene que pasar para no seguir muriéndonos?
\"Dios, ¿Qué le hemos hecho al amor?\"
Amor...
¿Dónde estás?
Vuelve.
Rómpenos.
Únenos.
Háznos valientes.
Amor, ven, y sálvanos.
Diana Janeth Reyes Diaz.
(Diana Reydz) 25/02/20
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