Antonio Encinas Carranza

La tristeza de los días

La tristeza de los días

 

Los recuerdos del pasado añorado

viven en los ojos del tiempo soñado

y arden en las llamas de la fogata

que el destino azuza y nos arrebata.

 

Arden los recuerdos fogosos 

como yesca, como la hierba seca,

chisporroteando el fuego ardoroso

que ninguna borrasca podrá apagar. 

 

La hoguera es la morada

donde duermen las cenizas 

que el corazón acunó,

y donde el recuerdo se guardó.


Las añoranzas y los sentimientos

son la paja seca que arde

en los fuegos lentos de la tarde,
son las cenizas que arrojan los vientos.

 

 Al invadir los ojos el humo de la llama

hacen que la visión sea más lejana.

La imagen indolente se evapora

se desvanece y se disipa.

 

Como cuando llega el invierno 

Y la neblina es más densa.

Los recuerdos se quedan congelados

Frente a los ojos de la tormenta.

 

Es la tristeza de los días

que viajan haciendo batir sus alas

despertando a los dormidos

y somnolientos recuerdos.


Que reaparecen arrastrando

 los impulsivos resentimientos del sufrimiento

regurgitando las indolentes lagrimas

cuando estas son más amargas.

 

El sufrimiento resistirá y se morderá 

el alma y de sus hieles beberá,

apretará los puños y golpeará 

contra la invisible muralla.


Autor: Antonio Encinas Carranza


De: Lima, Perú

D. R.