Nuria de espinosa

Mi mundo

Miraba el crepúsculo desde mi pequeño espacio,

en mi mundo oscuro y algo deteriorado.

Una simple vela, y una quimera: luz y fuego.

 

La serenidad, tan frágil como el cristal, 

parecia cansada, difusa en su pedestal.

El alma equivocada, y las estrellas serenas;

arrogantes y con esplendor celestial. 

 

Clame la juventud en íntima soledad, 

mi mundo erraba convincente, ahogado,

y bailaba lejos de la sombra y la maldad.