Paty Carvajal

Mi dulce extraño (microrelato)

Esta es una historia extraña pero créanme… cierta.

Una vez dejé mi puerta sin candado y cuando hasta la luna dormía, el llegó y yo, creyendo que soñaba, no hice nada más que acomodarme. De ahí en más, cada noche él se infiltraba en mis sábanas y claro está, yo lo dejaba.

Nunca supe su nombre y es que en realidad no necesitaba saberlo, ni me importaba, tampoco su pasado o si tenía rango. Yo solamente me dejaba embaucar por su aroma a hiedra de campo y, a medida que se acercaba, por el calor de la sangre laboriosa, hasta que finalmente me abrazaba, con lo cual, yo me sentía tibia, protegida, necesitada y por sobre todo… querida.

Así descansábamos hasta justo antes de despuntar el alba. Luego el me daba un beso en mi espalda y silbando, se iba rumbo al río, cerca del bosque. Todo aquello me relajaba, yo era muy feliz -sí que lo era-. Cuánto me gustaba lo que tenía con este hombre, a quien, le hubiese confiado ¡todo!

Después de cuatro estaciones, una noche no regresó;.. nunca entendí qué le sucedió y lo peor es que a nadie podía preguntar por alguien que no conocía, más que mal, poco sabía o más bien dicho… nada.

Teníamos lo que queríamos tener, sabíamos lo que necesitábamos saber, lo demás sobraba. En fin, lloré lluvias de pena y sin otra salida durante un largo tiempo, observé con mayor atención los lugares, la gente, los paisajes y por supuesto, el río.

Tengo el íntimo anhelo que desde cualquier lugar del planeta -o del cielo- el lea mis versos y se entere que aunque han pasado muchos años, cada noche creo llegará de nuevo, porque… aún lo extraño.

Hasta hoy, el fue el único hombre que con religiosidad, cuidó así de mi cuerpo y como nadie más… amó mi alma.

 

P-Car

 

https://poesiasdepaty.blogspot.com/2014/01/mi-dulce-extrano.html

 

Paty Carvajal-Chile

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