Seducido por el brillo de tus ojos,
con deleite contemplaba tu belleza.
Fascinado al mirar en tus reflejos
me he dejado dominar por tu pureza.
Tu mirada desprendía una ternura
cual aroma que dimana de las flores.
En tu rostro reflejaba tal dulzura,
esparciendo por el aire tus fulgores.
De inmediato me sentí como atrapado,
no podía desprenderme de tu cara;
ese rostro que mi mente había grabado
le pedía al corazón que no borrara.
Quisiera caminar contigo, llevarte en mi corazón,
seria tu sentimiento la luz de mi devoción.
Classman