A. Martinez

Contigo llega.

 

Contigo regresaron
formas olvidadas,
pensamientos salvados del frío
y de los lagartos
que aparecen en las noches.

 

Vinieron voces y domingos,
junto a otros días de la semana, intercalándose
furtivamente entre risas
e imágenes,
que fueron disminuyendo el gris,
tan populoso en mi cabeza,
y enderezado el paso
a ciertas ambiciones,
que dormitaban su rareza,
en una vieja caja de postales.

 

Llegaron vértices
con sus coordenadas pulidas,
ejes dispuestos a rotar
incluso a contra viento,
horas para armar relojes nuevos,
que venían desde ti
y que también nacían desde mí,
pegándose a la tierra,
burlando los radares extraños,
y esas lapas que parasitan
aferradas a los espigones.

 

Eduardo A. Bello Martínez
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