Betsabe C.

El tren

El señorito ése lo sabe
y ha tratado de impedirlo;
se atraviesa entre nosotros
y en complot con sus amigos
nos dirigen en contrarios rumbos.

Se da perfecta cuenta
de las miradas que lanzamos
de mí a ti, y tu a mí;
es por eso que se interpone
para evitar que nos miremos.

Puesto de acuerdo con los otros
intrusos, en la noche y en el día,
se adueñaron de las rutas
para que nunca en la misma
dirección vallamos a encontrarnos.

He tenido una gran idea
para vencer a esos comploteros;
llegaré unos minutos antes
y te alcanzaré del otro lado...
¡Qué me importa no llegar a tiempo!

 

 

El tren