Coty

Certeza

 

Lentamente
la ceiba se desviste.
Cuota de esperanza,
prueba de fe y optimismo.
Tras el despojo y la renuncia
el tiempo le devolverá
brotes nuevos, vida nueva,
nuevas fuerzas, nuevo aliento.

Y continuará...

Con la firmeza y la tenacidad
de lo indoblegable.

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La ceiba de mi pueblo se ha ido deshojando para desespero de Julio, el  \"parquero\" que, escoba en mano, siente su paciencia puesta a prueba. Pero, secretamente, ha ido poblándose de racimos florales, adormitados aún, esperando un glorioso día para despertar al cosquilleo de las chinches rojas que hacen fiesta y orgías de reproducción. Luego, de la noche a la mañana se vestirá de verde intenso y luego seguirá con su fiesta de algodón esparciendo su semilla por doquier. Es una vieja feliz, esa ceiba! Sabe que es protagonista de un hermoso ciclo de vida. Mudándose y renovándose con cada estación.

Quizás, somos algo ceibas, en la tenacidad del cambio, en la esperanza de la nueva vestidura.