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J.R.Infante

Porque de mi boca

Porque de mi boca, aquel día

surgió la palabra eterna, quisiste

que no quedara enredada entre los pinos.

Y fui a tu casa y me acogiste incólume

con los brazos abiertos

como ramas de un roble,

me diste a beber vino del odre de la pureza.

Tu tiempo fue mi tiempo,

mis huellas se marcaron tras las huellas de tus pasos.

Mi piel sorbió el viento

que las olas del Mare Nostrum

pasaban de una a otra

hasta conseguir plegarlo en los mástiles del puerto.

Allí estaba Gaudí ,San Pablo, el Tibidabo,

el barrio Gótico y la Rambla

y las inmensas horas grabadas en un balcón

abierto al campo, donde la siringe

de la curruca vibraba cada mañana.