Y del papel a mi cara hay un Tartaro
narrando la agonía del aquello.
Que en los grises y opacos cuartos
se duerme con la cabeza en el cristal.
¡Que se mece!
¡Que me silencia! ¡¿Qué me silencia?!
Y que el soliloquio desmiembra la piel
y saborea las penas que sus papilas alcanza.
¡Qué no solo soporta!
¡Que le da! ¡¿Qué le da?!
Qué le da por percibir tan repulsivo sabor.
Que lo devuelve
¿Qué lo aprisiona?
loza blanca testigo de las quimeras y sus mundos
por allá hechos por otros soliloquios
Por allá con otro cincel
Por allá hechos con sangre sistólica.