a. santas

tortura

ojala se termine pronto esta tortura,

ojala se mueran las avispas todas,

ojala en septiembre venga una plaga

que se lleve los cubos de limpieza.

que la suciedad triunfe en nuestras calles,

la virtuosa paz sin policia,

que no haya acosos de placas ni de plazas

de capitanas generales con mando en plaza

de porfia.

ojala que pronto se termine todo,

el ansia de morir, la tenue gerra,

ojala reine la paz sobre la tierra,

y la batalla de argel la ganen los morritos.

que la glamourosa se aplaste entre dos piedras,

que por ella no dan ni dos camellos,

el esmirrado hijo celíaco se muera

a la puerta de cualquier cementerio.

no digo mas, no me salen palabras,

no me surgen insultos de la nada.

ojala la peste alcance al quinto piso,

a todos los quintos pisos de manzana.

que vivamos en paz, no en continua guerra,

en futil discusion por un tricornio

que viste falda y se abre de piernas,

y cuyo padre la tiene en un altar.

la policia la pagamos todos,

los tricornios los pagamos todos,

incluso los gitanos y los miserables

llenando las cárceles obligados a robar.

y no digo mas en esta calurosa

mañana que me ofrece un paseo inútil.

me voy con la música a otra parte,

me voy hacia la vida y al altar

de la existencia nuestra tan vacia.

tras un sueño de miserias en la kasba,

ocultos en la noche por temor a los morritos,

amanece con calor, el barco se ha ido,

aquel de cuyo palo mi abuelo me comentó.

que se lo robaron a él cuando de chico,

y le prometieron pagar y no pagaron,

porque no embargo yo el elcano

por una deuda historica de aldea.