A. Martinez

A pasos.

 

A pasos voy subiendo,
y el paso me devuelve
donde te fui buscando,
entre palabras
nuestras,
donde tu vestimenta
ha entibiado el espacio,
tan ronco,
mudo y largo,
donde el ala florece
en lo tarde del tiempo,
y remonta la forma,
desdiciendo el camino
que el sigilo ha vetado;
yo lo sigo escrutando
a tientas,
con cuidado,
seduciendo el silencio
para que diga algo;
pero su voz redonda,
da la vuelta
a contarte
todo lo que te extraño;
la senda en que venías
se torció en el verano,
pero dejó en mi pecho
el ancla de tu barco.

 

Eduardo A. Bello Martínez
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