Connie D

Maktub

Ya estaba escrito en la arena.

Unos ojos como los tuyos me mirarían, el desierto brillaría.

Una ráfaga, los velos danzando, la calidez del desierto reverberando en tus ojos, el calidoscopio y la pluma  del poeta.

el destino cubriría su manto de oro en nuestras manos.

Para no separarnos nunca más.