Sami Härkönen

Cristales

Camino entre vidrios quebrados
a pie descalzo,
dejando huellas de sangre,
abatido de la vida sin motivacion
en la penumbra de mi habitacion
escribo estas lineas,
tan curvas e impredecibles
como el camino que recorro.
No se donde ir,
no se a que brazos acudir,
y sigo caminando
en mi andanza de desahogarme.
Las calles parecen eternas,
los faroles iluminan tenuemente mi pasar,
mientras avanzo, el sentir de una vida tormentosa
inunda mis pensamientos,
donde la logica no tiene razon,
donde la razón es el consuelo de mi aciaga locura,
donde el lamento se convierte en sangre,
y donde la sangre va dejando estelas y manchas en mi andar.
Abrigado por este arrebol en el atardecer,
mi ropa se viste de tunica negra en el paseo de los muertos,
la luz tenue se empieza a apagar
como el corazon de una alma en pena,
solitaria,
de esas que buscan cobijo en vulnerabilidad,
de las que no son escuchadas ni abrazadas
y solo existen porque el vacio se los permite,
ahi estoy yo.
Mientras los cristales cortan mis pies
bañado en sangre estoy
de los que estuvieron,
de los que ya no están,
de los muertos que dejé en mi camino,
de los amores que nunca fueron,
de los que si fueron y murieron en odio,
de la vida en si misma intentando enseñar con violencia.
Pareciese que la percepcion quiere parecer dictadura,
esclavo de los sentimientos melancolicos
escondido detras de una mascara de rebeldia y dureza,
y aun asi no aprendo nada, pienso en nada,
mientras la locura con el pasar de los años crece
y solo con atisbos de luces, se esconde en la jaula
creyendo que es un pajarito precioso que da placer a los ojos.
¡Oh, cuanto tiempo ha pasado!
y las manos siguen manchadas de sangre,
como si la maldición de los corderos llevase en mi frente,
como si todo lo que toco perece o termina en desastre,
¡Oh, dama mia!
¿dónde estas?
cobijame en tus hermosas alas,
quiereme tanto como el mundo me odia,
dejame habitar en tu piel, femenina y materna,
que quiero desaparecer sin huellas de sangre,
y que quiero caminar sin la incertidumbre de que el cristal
por el cual camino se romperá o no.
Por eso dentro de mi mente siente, y expresa,
porque en la realidad no hay nada de eso,
estoy caminando sobre trozos de cristales,
empapado en sangre,
mi dama no existe porque la soledad abunda en mi,
y lo unico que puedo hacer,
es seguir caminando por el paseo de los muertos
con mi abrigo negro,
mirando el horizonte donde el sol se esconde,
y da paso a tragedias del siglo XXI.