El DIOS JUVENIL

LORENA

 

De todas las cosas que me gustan ser prefiero ser un arbusto, de ramas holgadas y secas, destruido por el viento, de mayo.
De todas las mujeres con las que me quiero revolcar prefiero a la más puta de todas, Hefésto con rabo encendido fuego, candelábro de raices de álamo, en otoño.
E invocar al demonio aunque sea por un día, para que me entregue a mi tía, a mi tía con sus enormes tetas, que siempre fue mi fantasía, mi mano derecha se agita.
Aquella impúdica bisagra a la que marqué con mis garras cuando era apenas un feto.
Agradezco a mi madre por haberme vuelto loco, no se que hubiese hecho sino se hubiese suicidado.
Y nunca a los ángeles rehabilitados, necesito el abrigo de nieve de la buena Mercedes que me lanza su manto mientras yo amamanto rencores y espantos.
Decidido a continuar, por la senda del pirata entonces, me vestiré de bata y de botas de bronce, montado en un lince.
Con todas las armas que compré este último año voy a armar una tropa, no me voy a aburrir nunca.
Este último año, desangrado por el filo de una costilla que me apuñala desde adentro, espero que seas buena en primavera, yo nunca existí.