Julio Noel

Una tórrida y plácida tarde de verano

Una tórrida y plácida tarde de verano

hallábame bajo la sombra de un salguero,

me encontraba allí tan cómodo y placentero

que incluso me olvidé de todo deleite humano.

 

Mi corazón se iba transformando en sobrehumano,

cuando en lo más profundo del soto medianero

se dejó sentir el dulce trino de un jilguero

que me trasladó a un paraíso muy lejano.

 

Escuchando la tierna y plácida melodía

de tan oportuna y celestial ave canora

me hubiera quedado para siempre en el edén;

 

pero una inesperada y ruidosa algarabía

me tornó a la triste realidad en aquella hora

en que era de la dulce ave canora rehén.