Julio Noel

En un cálido despertar de una mañana de estío

En un cálido despertar de una mañana de estío

las rosas de mi jardín exhalan su fragancia,

en sus pétalos no hay ni una gota de rocío

que mancille su grácil aroma y su elegancia.

 

Una alba mariposa con suavidad se posa

sobre la rojez de una elegante rosa grana,

un caracol con su calcárea concha reposa

bajo la fresca sombra de la fronda cercana.

 

El gárrulo mirlo canta entre el denso follaje;

su armoniosa melodía, tan suave y amena,

las delicias hace de tan deleitoso paraje

al acorde con el trino de la filomena.

 

Mi alma, al oírlos, se eleva a las altas esferas

olvidando de este mundo las banalidades,

donde confía encontrar las respuestas sinceras

de infinitos desengaños y frivolidades.