betty727

No puedo decidir señora!

No puedo,

no ruegue la vida que decida.

De un lado de la cima

está la palabra que dice y escucha

la identidad de la vida,

la conciencia cotidiana

la honestidad hecha carne pulida cual diadema enardecida.

Del otro una pasión encaramada 

que toca el lucero más brillante

aún siendo de día,

los besos más frescos  

dados en las madrugadas más amadas

las miradas clavadas en silencio que se anclaron en el alma.

No insista soberana

no me mande a elegir

no discuta con mis garras

no pienso sucumbir.

Uno es el deseo interminable  y desenfrenado

el otro la virilidad de lo prohibido detrás del colchón

uno es la necesidad del abrazo sostenido

el otro la caricia de la tentación.

No lo haga señora

no quiera que elija

los dos son el complemento de la sal que me erotiza

¡Ellos son  amigos de toda la vida señora!

No quiera usted que elija!