Nik Corvus Corone Cornix

Disemino Terror

Otras veces tan, pero tan
confiado, conciso,
tan... malévolo,
extraño, de ordenes fijos,
tan experto, tan maquillado.

No me entregan el porqué,
mientras salto entre baldozas
no jugando, sino esquivándolas,
esas flechas de pasión
que hacen sucumbir
y causan profunda claustrofobia.

Concuerdo en que cada vez
que esa mirada se posa en mí,
que esas cuerdas me ofrecen
melodías incandescentes;
tan sólo me dirijo hacia adelante
como caballo, no pudiendo ver mas allá
de esa propuesta de felicidad infinita.

Tal vez sea tan pero tan tonto
que no doy cuenta de la inestabilidad
del estrecho vínculo formado.
Tal vez reciba esa humilde patada en el culo.
Tal vez este sufrimiento sea tan solo
muestra gratis del verdadero, estrepitoso infierno,
ese averno llamado rechazo.

Su habilidad y sus formas de vivir
son tan putamente atractivas,
quizá las esté disfrazando
majestuosamente en mi cabeza.

En fín, ese colibrí vibrante, fino y libre, tan libre,
no para nunca de llamarme, de decirme,
sé inmensamente felíz, cruza esta puerta
inverosímil, aunque conflictiva...

Pero el camino no es formado, sino deforme,
el miedo a desfallecer, a caer,
como espinas de tentáculos marinos
se clava en mí en millones de formas,
diseminando ese veneno, insertando
el más bajo y defectuoso de los terrores.

Será que quiero ser feliz, o tan sólo
imploro la narcisista necesidad
de tener  a alguien rendido a mis pies,
sentirme útil, único e inamovible?

Fue necesario renunciar a esa estabilidad,
que ni siquiera se encuentra en libros
de perfecta que era?

Cada vez que renuncie
será más y más difícil escalar
por sobre este barro, esta trampa,
esta depresión en la vegetación?

La música suave, ambiental,
no ofrece casi momentos de altiva felicidad
como la que ella pareciera tener en venas.

Mi música es grandiosamente elocuente,
hermosa aunque triste, reflexiva,
eleva de mil formas
tanto a oídos como a corazones.

Comienzo, débilmente,
a sentirme preparado,
tendré que dejar de anhelar lágrimas
del pasado.

Me veré disto a todo,
a fortalecer estos axiones,
a discernir una vez más,
entre la mínima distancia que habrá
entre el diminuto escalón
donde me encontraré,
y Dios.